Kubrick y su expo en la Cineteca.

Se presenta en la Galería de la Cineteca Nacional la exposición acerca de Stanley Kubrick, ésta muestra objetos y documentos que rememoran su proceso creativo a lo largo de su filmografía. Es un espacio para conocer detalles del proceso creativo de uno de los directores más importantes en la historia del cine. Estará hasta el 29 de mayo junto con más de 900 objetos de memorabilia de sus rodajes, incluso de sus proyectos no concluidos.

Tres razones fundamentales para ir corriendo a verla.

1.- Permite entender muchos detalles del resultado de una trayectoria imponente. Se pueden conocer elementos de trabajo como los planos de logística para filmar antes de la era digital, antes de usar internet, planos hechos a mano. Todo un esfuerzo casi artesanal. Hay expuesto un hollywood board (un plan de trabajo) con las tiras de papel por día y por secuencia, hechas a mano. Mucho papel, muchos memorandums, mucho correo tradicional, llamadas telefónicas y telegramas. Cierta intimidad cinematográfica se deja ver. Algo que hoy nos cuesta trabajo entender. Pero que dan pie a sentir nostalgia del proceso clásico de la realización cinematográfica.

2.- Se puede apreciar cómo Kubrick es un maestro del detalle que no dejaba un alfiler suelto. Ver todo su proceso creativo es muy estimulante. Sus notas de los libros que adaptaba, investigaciones, versiones de guiones y su planificación toma por toma de proyectos incluso jamás realizados.

3.- La sorpresa de quienes lo visitan. Mientras se recorre la exposición se escuchan comentarios como el de una chica que le decía a su acompañante: “pero este tipo no tenía vida”. Una admiradora sorprendida por el nivel de detalle con que planificaba sus proyectos, cómo investigaba y ejecutaba con mucha precisión.

La exposición comienza con la primera etapa del director como fotógrafo de las revistas Life y Look en Nueva York, desde los 16 años de edad. Una etapa muy temprana que comienza a vislumbrar el ojo privilegiado del autor y apuntala sus obsesiones. Donde el contexto cotidiano se ve magnificado por su ojo. Desde su primera foto publicada en Life con el rostro de un vendedor de periódicos rodeado del anuncio de la muerte de Roosevelt, hasta la sofisticación visual de retratar a la siempre fotogénica ciudad de Nueva York, para dar paso a su incursión en el cine a través de pequeños documentales del cotidiano.

En suma, un recordatorio de lo que el cine es como maestría y un estímulo que vale mucho la pena ver y disfrutar para no olvidar lo que es el Cine en su más grande expresión. Y seguir con el entusiasmo de realizar imágenes con fuerza y convicción.

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