El Estocolmo vampírico de Tomas Alfredson

Tomas Alfredson nos invita a entrar a su invierno sueco, visto en principio como una película de niños o sobre el bullying, “Déjame entrar” es mucho más que otra película de vampiros para Toro Films.

Independientemente de las primeras escenas de la película que nos hacen presenciar la nieve sueca a manera poética, y los niños encaprichados por molestar a Oskar, tenemos la actuación de una niña que, carece de sangre y jamás deja verse en el día. Además de una fotografía bien cuidada, nos sorprenden escenas que no parecen espeluznantes a simple vista; una película sin el deber norteamericano de explicar las cosas. Nos mantiene atentos preguntándonos el “qué pasó, cómo pasó, cuándo y por qué pasó.”

Ganadora de casi veinte premios incluyendo el Nordic Film Prize para Alfredson dentro del Festival Internacional de Cine de Göteborg, el Méliès d’Argent dentro del Festival de cine Fantástico de Málaga como mejor película en el 2008. Son algunos de los premios que valoraron el trabajo de Alfredson.

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DÉJAME ENTRAR

“Déjame entrar” no es solo una película sangrienta de la fría Escandinavia, también nos habla sobre el amor, el miedo, el erotismo adolescente que desencadena una serie de decisiones, que viene a hacernos reflexionar sobre otra forma de contar historias de vampiros sin abandonar el realismo entre los personajes humanos que hacen a conciencia cierta más humanos a los que son de otro mundo.

Para Toro Films, Tomas Alfredson nos engalana con su desquite de realidades que golpea fuerte las pantallas y nos inspira a realizar metaficciones sin límites.